El Festival Sulayr inaugura su XI edición celebrando la diversidad y el poder de «Lo raro»

Acto inauguración Festival Sulayr. Foto Indalecio Jiménez

Pampaneira ha vuelto a abrir sus puertas a la cultura con una jornada inaugural cargada de emoción, simbolismo y participación, dando comienzo a cuatro días en los que la música, el arte, el pensamiento y la creación contemporánea convivirán con el patrimonio y la identidad de la Alpujarra.
El tradicional repique de campanas marcó el inicio de esta undécima edición, invitando a vecinos y visitantes a salir a las calles para acompañar el pasacalle de Batukeira, cuyos ritmos condujeron al público hasta el histórico Lavadero, escenario principal del acto inaugural.
Uno de los momentos más especiales de la tarde llegó con la intervención artística de Conchi Jiménez, junto a Bele y Omín, quienes transformaron el antiguo Lavadero en una instalación cargada de simbolismo. Los trajes tradicionales inundaron las calles en el espacio rindieron homenaje a la memoria colectiva, al patrimonio textil y a las mujeres que durante generaciones hicieron de este lugar un punto de encuentro y convivencia, ofreciendo una mirada contemporánea sobre la identidad de la Alpujarra.
Tras la bienvenida institucional, la música tomó el protagonismo con el concierto inaugural de Bele y Omín, una propuesta creada especialmente para dialogar con el espíritu de esta edición y con el lema que la inspira: «Lo raro», una invitación a descubrir otras formas de mirar, escuchar y habitar el territorio.
Uno de los momentos más esperados de la jornada fue el pregón del sociólogo y profesor de la University of California, Berkeley, Ramón Grosfoguel, una de las voces internacionales más relevantes del pensamiento decolonial contemporáneo.
Durante su intervención, Grosfoguel defendió una sociedad construida desde el respeto, la justicia y la convivencia entre pueblos y culturas, reivindicando la diversidad como un valor imprescindible para construir un futuro común.
«El Festival Sulayr es una celebración de la paz con justicia y diversidad; una convivencia que solo es posible desde el respeto a la vida, a las distintas ideas, creencias, costumbres e identidades.»
Sus palabras conectaron plenamente con la esencia del festival, que desde hace once ediciones entiende la cultura como un espacio para el diálogo, la reflexión y el encuentro.
La programación continuó con la propuesta de danza contemporánea de Colab Movimiento, el pasacalle performativo de Ritual D’Òc, que volvió a llenar de vida las calles de Pampaneira, y concluyó con «La Sinfonía de los Sonidos y la Rareza», de Nodo, una experiencia inmersiva que fusionó paisaje sonoro, experimentación musical y creación contemporánea para cerrar una noche marcada por la emoción y la diversidad de lenguajes artísticos.
Con esta primera jornada, el Festival Sulayr vuelve a demostrar que es mucho más que una programación cultural. Es un lugar de encuentro donde tradición y contemporaneidad dialogan, donde el patrimonio se resignifica a través del arte y donde cada rincón de Pampaneira se convierte en un escenario para compartir ideas, emociones y nuevas formas de entender el mundo.
Esto no ha hecho más que empezar. Durante los próximos días, el Festival Sulayr seguirá llenando la Alpujarra de música, pensamiento, espectáculos, talleres y experiencias que invitan a celebrar la riqueza de la diversidad y a descubrir, una vez más, que en lo raro también habita la belleza.