La última peculiaridad que contaremos en esta serie, sin ser la única que queda por contar, pues hay un sin número de ellas, no tiene que ver con los conciertos, espacios escénicos o propuestas artísticas.
La rareza que mantiene un festival de esta magnitud, con más de diez años de recorrido en un municipio tan pequeño como Pampaneira, es su misma gente. El voluntariado dentro del pueblo es quien mantiene su carácter comunitario y humano.
Detrás de cada concierto, de cada actividad y de cada espacio abierto al público, existe una red de vecinos y vecinas, tanto de Pampaneira como de distintos puntos de Granada que hacen posible la existencia de este festival. Gracias a la dedicación de su tiempo al acompañamiento de artistas, preparación de espacios, presentación de músicos o darnos a conocer el festival en el punto de información.
El voluntariado Sulayr va mucho más allá de unas funciones concretas durante los cuatro días del festival. También existen colaboraciones que se preparan durante todo el año, con otros proyectos o aquellas familias que abren las puertas de sus jardines como escenarios.
Por ello, esta publicación es también una forma de dar gracias a la implicación colectiva, la confianza en el Festival y el sentimiento de comunidad que las vecinas y vecinos de Pampaneira que han formado y forman parte del Sulayr. Y, al mismo tiempo, una invitación abierta a sumarse al voluntariado de esta undécima edición de 2026.